Si le entregas un diamante a un borracho…

¿Que crees que pasaría si le entregarías un diamante a un borracho? Imagínate primero que no se daría cuenta que es una joya de gran valor porque su mente está perturbada y sus criterios – afectados por su vicio. Seguro que llegaría a considerarlo como un objeto, claro algo brillante pero al fin y al cabo seguro que acabara sirviendo como abridor de botellas. Este es el destino de cada objeto que cae en las manos de una persona así.


El ejemplo del borracho es solo una metáfora. Me surgió en la cabeza mientras estaba paseando por las Ramblas los días pasados pensando en unos casos reales que conocía.
“Es que no me valora” escucho muchas veces de mis clientes en las sesiones de terapia, cuando ellos me están contando sus historias de vida. A veces se trata de un jefe, de tu pareja, de un “amigo”, de tus familiares, pero la situación es casi la misma.


Tú eres el diamante de esta historia. Y si no te lo crees, empieza a verlo de esta manera y así será. Valórate y exige siempre el respeto que mereces. No te dejes nunca caer en las manos de “un borracho/a” que te está menospreciando cada día. Tú brilla como siempre que tus rayos son bonitos. Y el que está ciego a tu luz, que se vaya a la…


No dejes de brillar solo porque te encuentras con una persona que no sabe valorarte. No te abrumes, no te indignes, no te resignes. Pasa de largo de los que te tratan mal. Si no entienden tu valor, no es tu culpa, ni tu problema. Si tu quieres ser su novia, y él te propone ser solo follamiga, no lo aceptes. Eso no es amor. Si tú sabes que vales más en el mercado laboral, no te rindes aceptando menos. ¡Acuerdate siempre: eres lo que TU confías que eres! ¡No hay otras instancias que te digan a ti cuanto vales! ¡Tú lo estás demostrando cada día!

Gratian Cormos

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