Los imprescindibles cajones de la vida inmoral

Casi todos tenemos cajones donde ponemos cosas. Pero no me refiero a los cajones donde depositamos nuestros calzoncillos, medias o camisetas, sino a los cajones mentales. Allá es donde separamos los mundos, donde metemos gente, clasificamos, organizamos categorías, grupos: este es un muy buen amigo y este es solo un amigo, esta amiga no tiene que saber esto, el otro no tiene que encontrarse nunca en mi casa con tal amigo/a etcétera. Visto así no esta nada mal, es para proteger identidades, gustos. No todos podemos encajar con todos y eso es genial. Pero las semanas pasadas descubrí un caso excepcional de los cajones. 

Se trata de un hombre que jueves se puede reconciliar por WhatsApp con su pareja diciéndole mil palabras de amor, viernes su máxima prioridad después del trabajo es salir a cenar con otra chica interesante conocida antes por Badoo, sábado pasa un día enterró y de maravilla con su novia, pero por la noche en su casa invita a dormir a otra amiga de trabajo, que es supuestamente viuda y bisexual y le ayuda con algunas tareas domésticas. 

Domingo en un encuentro destinado solo para hombres, la amiga del trabajo es la única mujer que se suma al grupo para pasar con ellos todo el día en la playa. Y ahora el colmo: la misma amiga es la única del grupo que vuelve a la casa del hombre después de la playa y se va justamente una media hora antes de que está programada la aparición de la verdadera novia (que nunca la encuentra en la misma casa del novio). Como os dais cuenta a la amiga se le esconde el hecho de que haya una novia.

El caso es totalmente real, nada de inventos. Solo que estas chicas no saben sobre la existencia de las otras. Cada una esta puesta en su cajón y sirve para algo. Sirve, porque en la vida de estos imprescindibles cajones inmorales, nada es amor, nada es poner al otro como prioridad, respeto, transparencia y honestidad. Todo está organizado para aprovecharse de los demás. Para usar a los demás. ¿Os suena familiar? 

¿Cuántos de nosotros ofrecemos de verdad lo que nos gustaría recibir? Una vida transparente no necesita tantos cajones donde esconder a unos de los demás. El guru indio OSHO dijo un día que más vale vivir por solo un momento de verdad que vivir una vida eterna, pero de mentiras.

Gratian Cormos

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